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La fascia: ¿Para qué sirve la “telilla” de la carne?

por | Jun 28, 2021 | Fisioterapia traumatológica

La fascia, esa “telilla” engorrosa que tanto molesta cuando comes un filete o pedazo de carne, tiene una función importante y juega un papel clave en la perpetuación de las lesiones.

El cuerpo humano no está formado por una serie de partes aisladas, sino que están relacionadas entre sí funcionando como una unidad. La encargada de unificar este sistema es la fascia, una red de tejido conectivo que une todas las estructuras del cuerpo. Es una membrana fibrosa, de varias capas elásticas, resistentes y blanquecinas. Sirve de envoltura para los músculos y órganos del cuerpo, dándoles forma, facilitando el deslizamiento entre ellos, sirviendo de suspensión a los mismos y también como forma de comunicación. Además es útil para los nervios y vasos sanguíneos que la usan como soporte pasando a través de ella.

Una fascia en buen estado, permite un movimiento completo y armónico. Sin embargo, una tensión en alguna de sus partes puede dificultar ese movimiento o la función de algún órgano. Un esguince, una lesión muscular, un proceso inflamatorio, una cicatriz, una postura viciada… provocan que una fascia pueda contraerse o tensionarse, alterando su elasticidad.

TIPOS DE FASCIA

Aunque la fascia es una red continua, a lo largo de su recorrido, va variando su textura, grosor y propiedades, según la función a desempeñar. El National Center for Biotechnology Infomatión (NCBI) las clasifica en:

  • Fascia subcutánea: es la más superficial, bajo la piel, uniéndola al tejido adiposo (grasa). Continúa profundizándose hasta la fascia muscular.
  • Fascia profunda: es la capa que envuelve los músculos (f. muscular), y forma los tendones y ligamentos, así como la fascia plantar. También engloba a todos los vasos sanguíneos y nervios (incluyendo a la médula y cerebro: piamadre, aracnoides, duramadre, tienda del cerebelo, etc)
  • Fascia visceral: es la más densa, rodea y mantiene a las vísceras (viscerofascia).
  • Fascia parietal: recubre las paredes de las cavidades en el cuerpo.

¿PARA QUÉ SIRVE LA FASCIA?

La fascia funciona como una red que mantiene unido a todos los músculos y órganos del cuerpo, facilitando el deslizamiento entre ellos durante el movimiento y su anclaje al esqueleto.

La fascia esta formada por tejido conectivo, lo que le confiere unas propiedades de elasticidad y resistencia. Está presente en todo el organismo, y tiene diferentes funciones.

  • Organiza el cuerpo y cavidades, da forma y consistencia a músculos y órganos y sirve de sostén para algunos de ellos
  • Facilita el deslizamiento entre los diferentes vientres musculares, músculos y demás estructuras.
  • Protege de las fuerzas de compresión y estiramiento a los diferentes órganos.
  • Protege al sistema nervioso. Forma la duramadre, aracnoides y piamadre y demás aponeurosis craneales.
  • Sirve de soporte para vasos sanguíneos, protegiéndolos de las fuerzas de compresión y cizallamiento.
  • Tiene función regeneradora de tejido y curación de heridas.
  • Papel sensorial, recogiendo información de todo el cuerpo para su procesamiento en el cerebro.
  • Función bioquímica: mantiene la temperatura corporal, el bombeo circulatorio…

La fascia juega un papel clave en el ritmo cráneo-sacral.

El modelo de tensigridad interpreta al cuerpo humano como un conjunto de huesos flotando en una red elástica tridimensional, que sería la fascia, en la que se integran las demás estructuras.

CADENA MIOFASCIAL

Los músculos no trabajan de manera aislada, sino que se organizan en cadenas para producir un movimientos. O lo que es lo mismo, un movimiento no depende exclusivamente de un sólo músculo, sino que son varios los que trabajan de forma coordinada para que este pueda tener lugar.

La responsable de esta unión es la fascia. Las diferentes fibras de, fundamentalmente colágeno, que forman la fascia, se entremezclan entre los diversos fascículos y músculos para formar estas cadenas miofasciales.

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¿CÓMO NOS AFECTA UNA LESIÓN FACIAL?

Cualquier alteración física o emocional pueden alterar la viscoelasticidad del tejido fascial. Esta modificación en sus propiedades puede venir provocada por un traumatismo, proceso cicatricial, alteraciones bioquímicas en el tejido por inflamación o infección, inmovilidades prolongadas, microtraumatismos repetitivos…

Al extenderse por todo el cuerpo, cuando hay una lesión que produce rigidez en un punto de las fascia, toda esa falta de elasticidad impedirá el total movimiento. Se producirá una compresión en los músculos y órganos, pudiendo llevar a una lesión o alteración en la función de los mismos. Sus propiedades elásticas, harán que muchas veces, las lesiones no se manifiesten localmente, sino que esa compresión se den otras zonas muy alejadas.

Un ejemplo gráfico de como funciona la fascia sería el de un pantalón de malla elástica. Estos se adaptan al movimiento, pero sino nos viene justo en alguna zona, por ejemplo en los muslos, cuando levantemos una pierna, en un principio notaremos tensión en esa zona, pero acabará cediendo con el movimiento y subiéndose, dejando nuestros tobillos al descubierto.

Por tanto, una alteración en la fascia, puede producir:

  • Pérdida en el rango y calidad de los movimientos
  • Alteración del control motor, dando una propiocepción deficiente, como vimos en el post sobre propiocepción
  • Alteraciones posturales, que derivarán en contracturas, desgastes articulares,…
  • Dolor miofascial y formación de puntos gatillos miofasciales.
  • Intervención en el funcionamiento del sistema nervioso
  • Daños histológico o de la función en los órganos por fuerzas compresivas
  • Déficit de circulación e irrigación de los tejidos.

Debido a la cantidad de tejido fascial, algunas de las zonas corporales con gran presencia de tejido fascial, son especialmente susceptibles a sufrir este síndrome fascial. Así, muchas de las lumbalgias, cervicalgias, lesiones de hombro, cadera y fascitis plantares de etiología inespecífica, tienen su origen en el tejido fascial.

El complejo entramado de fascias hace que una alteración en un punto del cuerpo, pueda provocar un desequilibrio en otras estructuras distantes.

¿CÓMO TRATAMOS LA FASCIA?

El tratamiento integral de una lesión implica devolver la normalidad a la fascia, liberando las restricciones presentes.

En DeniFisio realizamos una valoración exhaustiva, para detectar y prevenir el origen del trastorno, y tras ellos escogeremos la técnica que más se ajuste a cada caso.

Para el tratamiento fascial se pueden emplear diferentes técnicas, tanto directas como indirectas de deslizamiento longitudinal, transversal, terapia craneosacral, desenrollamientos miofasciales, masajes, liberación de puntos gatillo miofascial (incluyendo la punción seca).

Además, se debe incluir en el tratamiento una reeducación de los patrones de movimiento, así como ejercicios de control postural.

Una buena hidratación, estiramientos y la relajación muscular contribuirán a preservar un buen estado de la fascia.

BIBLIOGRAFÍA

Pinzón Ríos, I. D. (2018). Sistema Fascial: Anatomía, biomecánica y su importancia en la fisioterapia. Revista
Movimiento Científico issn-l:2011-7191, 12 (2), 1-12.

Tozzi, P. (2012). Selected fascial aspects of osteopathic practice. Journal of Bodywork and Movement Therapies, , 16(4), 503-519.

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