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La propiocepción: el sexto sentido

por | Abr 22, 2021 | Fisioterapia traumatológica

¿ Sabes por qué puedes moverte sin estar pensando qué hacer en cada momento? Esto es gracias en gran parte a la propiocepción.

La mayoría de los gestos de nuestro día los hacemos de forma inconsciente, sin tener que pensar en cómo estamos colocados y qué movimientos tenemos que realizar, o dónde y cómo tenemos colocada cada parte de nuestro cuerpo. La propiocepción nos permite salvar obstáculos imprevistos, adaptarnos y coordinar los movimientos. Gracias a ella podemos escribir, pintar, comer, etc , además nos ayuda a recuperar el equilibrio cuando lo perdemos; por eso es muy importante incluir el trabajo propioceptivo en nuestro tratamiento de fisioterapia tras una lesión.

¿ QUÉ ES LA PROPIOCEPCIÓN?

Es un sentido de interacción, lo que nos proporciona la consciencia de lo propio, el saber como esta cada parte de tu cuerpo en cada momento. Gracias a ello, nos permite conocer la orientación espacial de cada parte de nuestro cuerpo, y así, poder hacer movimientos con mayor velocidad y sincronización. Además nos permite calcular cuanta fuerza tenemos que ejercer, cuanto estirar, calcular el peso de las cargas…. y es fundamental una buena y eficaz ejecución de gestos deportivos.

Cuando se produce una lesión, y especialmente tras tiempos prolongados de inmovilización, este sentido propioceptivo se pierde en parte, siendo necesario un período de entrenamiento para volver a recuperar todo su potencial. En caso de no hacerlo, podemos perder parte de esa capacidad propioceptiva, con el consiguiente riesgo de volver a lesionarnos.

¿ QUIÉN FORMA PARTE DE LA PROPIOCEPCIÓN?

Los sentidos nos permiten recoger toda la información sensorial del exterior e interior de nuestro cuerpo. Además de los conocidos sentidos especiales: vista, oído, gusto, tacto, olfato (exteroceptivos) y sentido vestibular, se describen tres sentidos somáticos: dolor, sentido termorreceptor y sentido mecanorreceptor. La propiocepción se sirve de todos estos sentidos, pero especialmente de este último. A lo largo del cuerpo tenemos repartido una serie de mecanorreceptores, que nos proporcionan información de la posición (estática) y dinámica.

La sensación estática nos dice por ejemplo, en que posición tenemos la pierna sin necesidad de mirarla, mientras que la sensación dinámica nos va informando sobre cómo las articulaciones van cambiando su posición, cómo se estiran y contraen músculos agonistas y antagonistas. Esta última es la que nos permite caminar sin tener que pensar cómo colocar el pie en cada pisada.

Otro aspecto de especial importancia es el control neuromuscular, que nos permite establecer una rápida respuesta anticipatoria al movimiento o rectificarlo. Por ejemplo, cuando en una pisada nos encontramos con un obstáculo: un bordillo, bache, una piedra, corrigiendo el movimiento para evitar un sobre estiramiento ligamentario o muscular que pueda provocar lesión del mismo o incluso una caída.

¿QUIENES SON LOS MECANORRECEPTORES?

Son los responsables de recoger toda la información acerca del movimiento, cambios de posicionamiento, velocidad angular. Se encuentran fundamentalmente en la piel y en las proximidades de las articulaciones.

  • Husos musculares : receptores sensoriales situados en el músculo que se estimulan ante un estiramiento de este, midiendo el grado y velocidad de los mismos. Son los responsables del tono muscular. Informan al SNC para producir una contracción refleja, denominado reflejo miotático o de estiramiento. Es una función de protección del músculo, así, por ejemplo, cuando cogemos una carga como una jarra de agua, el peso de la misma provoca un estiramiento del músculo, y este responde con una contracción adecuada para sostener esa carga, sin que nos caiga. Además, el reflejo miotático activa también a los músculos sinergistas (ayudantes) e inactiva a los antagonistas (relaja a los que hacen el movimiento contrario)
  • Órganos tendinosos de Golgi: receptores sensoriales situados en los tendones. Su función es inversa a los husos musculares. Protegen al músculo a través del reflejo miotático inverso, provocando relajación muscular, cuando detectan un sobrestiramiento del músculo que puede comprometer su integridad.
  • Receptores de Ruffini: informan de la fuerzas de compresión. Se encuentra entre los ligamentos, cápsulas y bordes de los meniscos. Nos permiten detectar la amplitud y velocidad del movimiento.
  • Receptores de Paccini: capaces de detectar las aceleraciones
  • Receptores de la cápsula articular y los ligamentos articulares: presentes en las articulaciones, detectan el movimiento y la posición de las mismas. Son fácilmente dañados cuando hay lesión.
  • Receptores de la piel: nos informan del grado de estiramiento de la piel, contribuyendo al sentido del posicionamiento y movimiento.
  • Además de los mecanorreceptores debemos de tener en cuenta a:
    • Nervios aferentes: todas las fibras nerviosas repartidas por todas las estructuras que trasladan la información desde los receptores propioceptivos hasta el SNC.
    • SNC: médula y cerebro, procesan toda la información y elaboran una respuesta, que se trasladará a través de las fibras eferentes a las estructuras implicadas.

La propiocepción es una parte primordial del equilibrio y la coordinación, junto con los sentidos de la vista, oído y vestibular, principalmente.

¿QUÉ PASA CUANDO HAY LESIÓN?

Cuando nos lesionamos, somos conscientes de la gravedad la misma, y solemos respetar bien las primeras fases de tratamiento. Pero en cuanto recuperamos parcialmente la funcionalidad y empezamos a sentirnos mejor, solemos abandonar estos cuidados. Sin embargo esta fase de reentrenamiento tiene una vital importancia, a la hora de evitar futuras recaídas.

Cuando se produce una lesión o intervención quirúrgica que exija mayor o menor inmovilización, los receptores propioceptivos se atrofian, con lo cual perdemos una parte importante de la información que estas estructuras nos proporcionan. Este déficit provoca una carencia en los ajustes a realizar en cada movimiento, lo que puede provocar un mayor riesgo de lesionarnos otra vez o una pérdida en la destreza del gesto deportivo.

Así, cuando sufrimos un esguince, además del daño en las fibras del ligamento, se produce una alteración de la información sensorial. El ligamento se estira sin informar al SNC del grado de estiramiento, con los cual existe riesgo de sobreestirar o romper ese ligamento sin obtener respuesta. Debemos entrenar y estimular esa déficit sensorial para recuperar la capacidad de respuesta y adaptación del tobillo a terrenos y situaciones inesperadas .

La razón principal por la que se repiten una y otra vez los esguinces en la misma articulación, es por la falta de entrenamiento propioceptivo.

En el tratamiento de las lesiones, olvidarse de la de recuperación de la propiocepción, es el motivo principal de las recaídas.

Debemos tener en cuenta, que existen ciertas enfermedades neurológicas o incluso la diabetes, que pueden provocar una alteración de la propiocepción, con lo que en estos pacientes sería especialmente interesante trabajar este aspecto.

¿ POR QUÉ NO DEBEMOS USAR UNA TOBILLERA O RODILLERA?

Es común que muchas deportistas que han sufrido un esguince se venden las articulaciones, o incluso que ciertas personas usen de forma habitual una tobillera o rodillera en su actividad laboral o para caminar. Esto es un error.

Si vendamos o inmovilizamos una articulación, nuestro mecanorreceptores dejan de estimularse y de recibir/enviar información, lo que va provocar su atrofia. Estamos así perdiendo toda la capacidad propioceptiva en esa articulación. Si usamos estas ayudas de forma habitual, nos volvemos totalmente dependiente de ellas, perdiendo nuestra propia autonomía. Imaginemos que alguien nos ayuda en una tarea que nos resulta especialmente complicada. Si nos acostumbramos a que nos ayuden permanente y no somos capaces de aprender, nos volveremos dependientes de esa persona cada vez que queramos realizar esa actividad. Con nuestra articulaciones sucede lo mismo, es necesario estimularlo y entrenarlo, para recuperar su función y prevenir futuras lesiones.

¿CÓMO ENTRENAMOS LA PROPIOCEPCIÓN?

Para tener una buena propiocepción es necesario entrenarla, someter a nuestros receptores a estímulos para mejorar su rendimiento. Para ello nos serviremos principalmente de los ejercicios de equilibrio y coordinación sobre diferentes superficies. En DeniFisio, tenemos en cuenta la importancia de la fisioterapia propioceptiva en el tratamiento y prevención de lesiones.

Se iniciará con los más simples y se irá progresando hacia los más complicados. No es necesario emplear material para poder trabajarlo, aunque este si que nos puede ayudar a aumentar al nivel, especialmente en caso de rehabilitación de deportistas.

El trabajo con ojos cerrados, aumenta la exigencia de los mecanorreceptores, por lo que podemos incluirlo en fase más avanzadas de la rehabilitación.

Los ejercicios que podemos realizar son: sentadillas, saltos, caminar sobre línea recta, caminar con los talones, etc.

Estos ejercicios se pueden complicar de manera sencilla, incluyendo el realizarlos:

  • Añadiendo otros ejercicios al mismo tiempo: lanzar pelotas, realizar movimientos, cálculo mentales, ejercicio con elásticos, etc.
  • Realizarlos con ojos cerrados.
  • Realizarlos sobre superficies inestables: colchonetas, pelotas, bosu, trampolín, arena, balanceboard, etc

En miembro superior también es importante trabajar la propiocepción, pudiendo hacer con apoyos sobre un solo brazo, flexiones sobre superficies inestables, ejercicios de coordinación, etc.

Veamos algunos ejemplos de ejercicios:

Propiocepción sentadilla Denifisio fisioterapia

Sentadillas en superficie inestable

Propiocepción puntilla DeniFisio fisioterapia

Caminar de puntillas

Propiocepción pelota DeniFisio fisioterapia

Ejercicio lanzar pelota desde superficie inestable

Propiocepción unipodal DeniFisio fisioterapia

Apoyo unipodal dinámico

Propiocepción miembro superior Denifisio

Ejercicio con balón en pared

Propiocepción miembro superior DeniFisio

Apoyo en cuadrupedia con inestabilidad

BIBLIOGRAFÍA

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Schiftan GS, Ross LA, Hahne AJ. The effectiveness of proprioceptive training in preventing ankle sprains in sporting populations: a systematic review and meta-analysis. J Sci Med Sport. 2015 May;18(3):238-44. doi: 10.1016/j.jsams.2014.04.005. Epub 2014 Apr 26. PMID: 24831756.





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