¿Cómo saber si tengo una contractura o una rotura muscular?

por | Nov 4, 2024 | Fisioterapia traumatológica, Osteopatía



¿Contractura o rotura muscular? Aunque muchos síntomas son similares, es importante saber si tengo una contractura o una rotura muscular, ya que el pronóstico y su tratamiento serán también diferentes.

La contractura se produce, cuando el músculo se queda de manera permanente contraído, sin poder recuperar su forma relajada. Creando tensión y rigidez, disminuyendo la fuerza y capacidad de movimiento. Este estado de tensión permanente, produce dolor e isquemia, por falta de circulación sanguínea, lo que deriva en inflamación, cambios en pH, aumento de toxicidad, y si se prolonga en el tiempo degeneración muscular

En este caso, inicialmente no hay daño estructural, por lo que en una RMN no se observara lesión.

Sobrecarga: una actividad que requiere una contracción prolongada en el tiempo, como malas posturas, carga de peso excesivo, sobrepeso, movimientos repetitivos…

Estrés tensional: también provoca una contracción prolongada de los músculos, que pueden derivar en contractura.

Deshidratación: la falta de hidratación, así como la carencia de minerales y vitaminas, pueden causar un déficit en el músculo que lo predisponga a sufrir contractura.

Atrofia: la falta de fuerza, es decir de tono del músculo, provoca que el músculo se sobrecargue más ante ciertas actividades debido a la falta de entrenamiento.

También se puede dar contractura muscular como consecuencia de protección del cuerpo, frente a otras lesiones músculo-esqueléticas, que provocan una contracción del músculo de forma sostenida en el tiempo. Por ejemplo, ante una hernia discal, la musculatura de la espalda se contrae permanente, para evitar mover dicho disco dañado.

Dolor moderado, que aparece generalmente de forma progresiva, ligado a una actividad, o tiempo después de la misma.

Tensión y rigidez en dicha zona. El músculo se queda duro.

Pérdida de movilidad en dicha zona afectada.

Puntos gatillo: pequeños puntos más tensos, dentro el propio músculo. Al palpar dichos puntos, pueden dar un dolor más intenso, que se irradia a otras zonas.

En la rotura, el músculo sufre una pérdida de su integridad, es decir, varias fibras se rompen, causando fuerte dolor e impotencia funcional del músculo. Además, se produce una extravasación sanguínea, esto es, hematoma por rotura de vasos sanguíneos. El músculo también se pone duro y con edema. En este caso, si se observará lesión en resonancia magnética.

Las roturas musculares, se producen generalmente por causas repentinas.

Esfuerzo intenso: al levantar una carga pesada, o movimiento rápido.

Traumatismo: golpes, caídas

Debilidad muscular: predispone a la rotura de fibras musculares y del tendón.

Sobrestiramiento: un estiramiento brusco y/o excesivo.

Signo de la pedrada: dolor intenso, que aparece de forma inmediata en la producción de la lesión.

Impotencia funcional: incapacidad del músculo para realizar la contracción, y el movimiento.

Hinchazón y edema en zona afectada.

Hematoma: debido a la rotura de vasos sanguíneos. El hematoma irá saliendo de forma gradual, pudiendo aparecer incluso varios días después de la lesión.

CONTRACTURA

La contractura no se ve en las pruebas de imagen: resonancia.

Dolor progresivo, incluso a las horas o día siguiente.

Permite continuar con la actividad

En ambos casos hay una rigidez y tensión muscular.

Generalmente nos permite la palpación de la zona, detectándose unos bultos, que son los puntos gatillo.

ROTURA FIBRILAR

La rotura si aporta imagen con lesión estructural.

El dolor se produce de manera inmediata y repentina (signo de la pedredada) , ligada a un esfuerzo o movimiento rápido o forzado.

Obliga a detener la actividad

Aparece hematoma: aunque como hemos visto, puede que tengamos que esperar algunos días hasta que veamos aparecer el hematoma.

En ambos casos hay una rigidez y tensión muscular.

En la rotura, la palpación es más intolerable, y la hinchazón y el edema, dificultan la palpación de las fibras musculares por la presencia de líquido.

Algunas patologías del suelo pélvico, como dificultades en las relaciones sexuales, dolor en la penetración, etc… también pueden deberse a la presencia de contractura o rotura muscular.

Calor: para favorecer de la relajación y la vasodilatación de los vasos, mejorando la circulación y la falta de nutrición del músculo y el acúmulo de tóxicos.

Terapia manual: masaje, técnicas de inhibición para relajar.

Estiramientos: para devolver el músculo a su estado original.

Reposo y movimiento: el mover de forma progresiva y suave, sin forzar, favorecerá la contracción y relajación del músculo.

Punción seca: para la eliminación de los puntos gatillos.

Aines y relajantes musculares en caso necesario.

En FASE INICIAL el tratamiento a seguir se basa en:

Reposo: para impedir que se siga produciendo rotura de más fibras musculares.

Elevación la zona: para favorecer el retorno venoso, y disminuir el edema.

Compresión: relativa para reducir la hinchazón

Frío: para la reducción de la inflamación.

Drenaje y masaje suave: para favorecer el drenaje y circulación y evitar el encapsulamiento del hematoma.

En FASE AVANZADA: dependiendo del grado de rotura, según se vaya cicatrizando la zona:

Terapia manual y masaje: para la recuperación del estado muscular:

Movilidad y estiramientos progresivos: para la recuperación de la elasticidad muscular.

Cyriax y masaje profundo para la recuperación total de la cicatriz.

Ejercicios de fuerza y de propiocepción: para la recuperación funcional total del músculo.

Identificar si el dolor muscular es por una contractura o rotura muscular, es clave, ya que la forma de actuar puede empeorar tu lesión.

Por ello, acudir a tu fisioterapeuta u osteópata ante las primeras dudas, es indispensable. En Denifisio, somos especialistas en identificar el dolor muscular, y de manera inmediata te indicaremos las medidas a seguir, para mejorar tu lesión.

Además, te guiaremos en todo el proceso de recuperación, para obtener la mejor y más pronta recuperación, y evitar recaídas y futuras lesiones.

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